Michael Robinson: “Siento que he nacido para comunicar”

EFE

  • Michael Robinson presenta ‘Es lo que hay…Mis treinta años en España’, un libro que repasa sus últimas tres décadas de trayectoria profesional.
  • Robinson es comentarista y presentador en la televisión y radio españolas desde 1989.
  • Con el paso de los años, el exfutbolista ha dejado atrás al Robinson perfeccionista para alcanzar la “madurez” emocional.

MIchael Robinson

Aunque Michael Robinson (Leicester, Reino Unido, 1958) dedicó quince años de su vida al fútbol profesional —algunos más, si contamos categorías inferiores—, a sus 58 años siente que ha nacido “para comunicar”, tarea que lleva realizando en España desde 1989 como comentarista y presentador de televisión y radio.

“No estoy orgulloso ni del Michael futbolista ni del Michael comunicador. Nunca llegué a ser el jugador que quise ser, pero la comunicación me es fácil y la disfruto. Es sorprendente, porque parece que estoy en el lugar y momento correcto con un discurso que es creíble”, ha dicho en una entrevista con EFE.

Con una pose mucho más “sosegada y reflexiva”, ha dejado atrás al Robinson “perfeccionista hasta la irritación” de antaño para alcanzar la “madurez” emocional y ver la vida desde un punto de vista más optimista.

“He tenido la suerte de que siempre ha habido una buena razón para levantarme de la cama a lo largo de toda mi vida laboral. Siempre tengo una ilusión de cara al día siguiente“, admite.

El exfutbolista inglés ha estado esta semana en Barcelona para presentar su nuevo libro, Es lo que hay… Mis treinta años en España, escrito con el periodista Jesús Ruiz Mantilla y en el que desgrana las últimas tres décadas de su trayectoria profesional, tanto en el fútbol como en los medios de comunicación.

La idea surgió a través de Diego Zarzosa, mano derecha de Robinson, aunque fue el inglés quien escogió a su coautor. “Quería que fuese Jesús, porque me encanta cómo escribe y es una persona que quiero. En el libro hay momentos en los que hablo con mucha franqueza, por lo que quería hacerlo con alguien con su elegancia”, explica.

El proyecto se ha realizado en cinco meses y, a pesar de que ambos tienen obligaciones en sus respectivas ocupaciones, no ha sido un trabajo costoso: “No hemos parado, pero el libro ha sido como nuestro descanso”, explica Mantilla.

Además de repasar su carrera, el comentarista habla abiertamente por primera vez de asuntos de actualidad como el Brexit o la transformación del fútbol en un deporte influenciado por el poder.

“Si con 58 años no tengo opinión sería un tipo soso. Estoy en la juventud de la madurez y ha llegado el momento en el que me puedo sentar con Jesús y decirle cómo me siento”, indica.

El libro se inicia el día de Reyes de 1987, cuando Robinson llega al Osasuna tras haber jugado tres temporadas en el Queens Park Rangers, donde reconoce que no mostró su mejor nivel al tener muy reciente sus exitosos años en el Liverpool, el club de sus amores.

Con los ‘reds’ conquistó la Copa de Europa en 1984, aunque cree que no estaba a la altura del equipo: “No es falsa modestia cuando digo que fuimos el mejor equipo del mundo a pesar de mí. Sentía que me había colado en el mejor equipo del mundo. Nunca como futbolista me sentí tan bien como Graeme Souness, Kenny Dalglish o Ian Rush”.

Sin embargo, la redención del inglés ha llegado con su carrera ante los micrófonos. “Es curioso que ahora, haciendo lo que hago, me siento Souness, Dalglish y Rush en uno“, reconoce.

Su carrera en Pamplona sería “la luz y la oscuridad”, como explica Mantilla, con un inicio prometedor que se acabaría truncando por las lesiones y una operación de rodilla a la que el entonces 9 rojillo no accedía, pero que se acabó realizando.

“El 30 de junio me puse una prótesis. Han pasado treinta años y tengo una bisagra en vez de una rodilla. La operación me costó mi carrera y repercute en mi salud ahora“, confiesa.

La relación con Osasuna iría a peor, pues unos años después, con el inglés ya de comentarista, el club no dejaría acceder a El Sadar a su hijo Liam, que iba a ser la mascota del equipo, una acción que considera “premeditada, indecente e imperdonable”.

Aunque reconoce tener todavía “un conflicto de emociones” al visitar El Sadar, se muestra agradecido a la ciudad de Pamplona, con la que tiene “una gran relación”, y al equipo navarro por acogerle en el ocaso de su carrera: “Al fin y al cabo, lo único que pedimos en la vida es que alguien te dé una oportunidad”.

Mantilla recuerda que Robinson no ha hablado de su relación con Osasuna “durante treinta años” y que siempre ha mantenido una postura “elegante y respetuosa” ante el asunto.

El periodista define al exfutbolista como “una paradoja en sí mismo” y destaca el “conflicto interior” permanente que este presenta, como si de un personaje de ficción se tratase.

“Michael es una persona que, con esa facilidad que tiene para la espontaneidad, es producto de una intensa, perpetua e incesante curiosidad y complejidad para mirar el mundo“, subraya.

Tras finalizar las 287 páginas de la obra, Mantilla lamenta no haber contado con el “efecto sorpresa” del inglés: “Me da rabia que hayamos acabado el libro y que cada vez que quedamos me cuente algo nuevo. Deberíamos hacer una especie de diario sobre Michael Robinson”, bromea.





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