Marc Bartra recuerda el atentado al bus del Dortmund: “Me quedé paralizado y pensé en mi hija”

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Marc Bartra

Emocionado, visiblemente nervioso y al borde de las lágrimas. Así ha recordado Marc Bartra, el defensa del Borussia Dortmund, el atentado perpetrado en abril contra el autobús en el que viajaban los jugadores del equipo para disputar la ida de los cuartos de final de la Champions en Alemania. Las dos explosiones le hirieron a él y a un policía, y ha sido el plató de El hormiguero el lugar escogido por el futbolista para hablar públicamente y por primera vez del suceso. Lo ha hecho este martes, más de una semana después de su regreso al fútbol.

“Salimos a las siete de la tarde. Yo iba tranquilo porque iba a hacer lo que más me gusta”, ha comentado en el espacio que dirige en Antena 3 Pablo Motos. Bartra siempre se sienta en el mismo sitio, en la parte trasera del vehículo, y ese día, después de firmar unos cuantos autógrafos y hablar con sus amigos a través del móvil, continuó con la rutina. Se sentó en el sitio que acostumbra ocupar.

El segundo de después “lo cambió todo”. Un primer artefacto explosionó y la tranquilidad y concentración en la que estaban sumidos los jugadores dejó paso “en un abrir y cerrar de ojos al silencio”. En ese momento el autobús se llenó de humo. “Los oídos me pitaban, había mucho olor a pólvora, me vino viento muy caliente a la cara, el móvil salió disparado porque recibí un trozo de metralla en la mano…”. Por ese impacto, de hecho, que le provocó una fractura en el radio, fue operado unos días después.

El español asegura haber sentido “muchísimo miedo”, en especial por la incertidumbre y por no ser saber cómo reaccionar ante aquella situación. “Me quedé paralizado. Vi las caras de mis compañeros y todos gritábamos. Yo estaba en el suelo con mucho dolor de cabeza, de brazo, no podía moverlo”. El suyo, cuenta, era un “grito de dolor”. 

Ante el caos, el miedo y la incertidumbre pidió que le mandaran un fisioterapeuta, asustado por el brazo que le “colgaba”. Cuando llegó la fisio del equipo, lo primero que hizo fue darle “guantazos en la cara”. “Me decía ‘no te puedes dormir’. Ahí fue cuando empecé a pensar en mi hija”. En ese estado, aturdido por lo sucedido, con miedo por las dos explosiones y sin entender el porqué de lo ocurrido, se repetía una y otra vez que debía mantener los ojos abiertos porque le “necesitaban”. “Fueron unos 10 o 15 minutos, pero para mí fue eterno”.

Después de aquello, y ya cuando fue trasladado al hospital, se reencontró con Melisa Jiménez, con quien contraerá matrimonio en dos semanas. “Le dije ‘tranquila, cariño, estoy bien’. Fue como si le diera un beso por primera vez”.

Cree que el atentado le ha cambiado. Ahora el “mañana” lo ve “muy lejos” y se ha dado cuenta de que “siempre hay una última sonrisa, un último abrazo, un último beso”. “Si no lo vivimos ahora, ¿cuándo lo vamos a vivir?”, se pregunta.

Por ello, de aquel incidente, se queda con una lección de vida: “La vida te da hostias, aunque estés en tu mejor momento. Y si puede te pisa. Pero no me viene debilidad cuando lo pienso, sino fortaleza. Es con lo que me quedo”.

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