Los ayudantes más insólitos de la policía: de zombis y mentalistas a Lucifer y el bisnieto de Einstein

DANIEL G. APARICIO

  • Las series de televisión procedimentales, de capítulos autoconclusivos, tienen una estructura perfecta para los relatos policíacos.
  • Uno de los rasgos habituales de este tipo de ficciones es que uno de sus protagonistas suele tener alguna rareza o característica que lo hace peculiar.
  • Esta misma semana, AXN estrena ‘Einstein’, serie en la que el rol de asesor de la policía lo asume el bisnieto del célebre físico alemán.

Series procedimentales

Las series procedimentales, esas de capítulos autoconclusivos que presentan un caso por resolver en cada uno de ellos, son un auténtico filón para las productoras de televisión: suelen tener un éxito aceptable y pueden alargarse indefinidamente mientras la audiencia sea fiel, ya que los arcos argumentales que hilan las temporadas (en caso de existir) son casi siempre secundarios y sufren menos desgaste que en otro tipo de series.

Aunque algunas series de médicos, como House, o de abogados, como The Good Wife, pueden considerarse procedimentales, es el género policíaco (Mentes Criminales, Sin rastro, Life, CSI..) el que mejor se adapta a este estilo en el que todos los capítulos tienen una estructura similar.

Aparte de las tramas episódicas (“el caso de la semana”) y la citada estructura, los procedimentales de crímenes suelen tener otra serie de características habituales, como la tensión sexual no resuelta entre los dos protagonistas o, lo que en la mayoría de los casos es el elemento diferencial de la serie y determina su tono, el excéntrico asesor de la policía, un ayudante que siempre posee algún rasgo único y llamativo.

El último “bicho raro” en subirse al carro de la resolución de asesinatos es el bisnieto de Albert Einstein, protagonista de la serie que AXN estrenará el próximo miércoles 25 de enero a las 22:15 horas. Einstein cuenta la historia de Félix, profesor de física en la universidad y descendiente del célebre científico que, como su antepasado, es un auténtico genio.

El joven se enfrenta a dos serios problemas, una rara enfermedad degenerativa que conlleva la pérdida de las facultades intelectuales y la posibilidad de ir a prisión por adquirir sustancias ilegales. Finalmente, la policía decide hacer la vista gorda sobre su condena cuando descubre la brillante capacidad del profesor para resolver los casos más complejos. ¿Predecible? Tanto como casi cualquier otro procedimental, pero no por ello menos disfrutable para los aficionados al género.

Una inteligencia única siempre viene bien a la hora de resolver casos. Bien lo saben Walter Bishop, el científico loco de Fringe, Walter O’Brien, el genio informático protagonista de Scorpion, y Charlie Eppes, el matemático de Numb3rs. Y si un gran cerebro ayuda, mucho mejor es tener varios. Liv, la muerta viviente protagonista de iZombie, ayuda a resolver crímenes gracias a los recuerdos y habilidades que adquiere al devorar los sesos de las víctimas.

La fantasía se dispara aún más en Sleepy Hollow, donde un soldado resucitado y una teniente se enfrentan a casos sobrenaturales y criaturas monstruosas en cada episodio.

La videncia y los poderes psíquicos siempre han encajado muy bien con las tramás policíacas, ya sean verdaderos dones como en The Listener –sobre un joven paramédico que escucha lo que piensa la gente–o patrañas convincentescomo en Psych y El mentalista –protagonizadas por hombres muy perceptivos con gran capacidad de observación.

En cuanto a profesiones, los escritores parecen los mejores aliados de las autoridades. Ya lo demostró la señora Jessica Fletcher hace décadas en Se ha escrito un crimen, y lo han corroborado más recientemente el escritor de novelas de misterio Richard Castle, en Castle, y la antropóloga y escritora de novelas negras Temperance Brennan, protagonista de Bones.

También los “malos” acceden a veces a colaborar con las autoridades. Lo hizo Neal Caffrey, el estafador protagonista de Ladrón de guante blanco, y lo hizo el inquietante Hannibal Lecter en la ficción que lleva su nombre. Incluso el mismísimo señor de los infiernos se ha dejado tentar por el morbo de la resolución de crímenes en Lucifer, serie que ya aborda su segunda temporada.

En España no abundan las series procedimentales, pero hay un par de buenos exponentes: Los misterios de Laura, exportada a multitud de países y con una adaptación en Estados Unidos, y El Ministerio del Tiempo, una premiada ficción de aventuras en la que los héroes resuelven casos a través del tiempo.





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