La boda de Ernesto Augusto de Hannover con una diseñadora rusa crea un conflicto familiar

AFP

  • Ha sido la boda del año en Alemania, a ha que han acudido numerosas personalidades del espectáculo y miembros de familias aristócratas de toda Europa. 
  • El padre y tocayo del novio se ha opuesto a esta unión porque le preocupa que pueda poner en peligro el futuro del patrimonio familiar en Alemania.
  • “Sigo esperando que mi hijo acabará pensando en el interés superior de nuestra familia y cediendo, estoy dispuesto a la conversación”, ha declarado.

Boda de Ernesto Augusto de Hannover

El príncipe Ernesto Augusto, descendiente de una de las grandes familias aristócratas de Europa, se casó este sábado en el feudo alemán de la Casa de Hannover con una diseñadora de moda rusa, pese a la oposición de su padre.

El casamiento, el evento social del año en Alemania, dio lugar a un desfile en un carroza de época, inmortalizado por las cámaras de la televisión pública alemana.

Ernesto Augusto de Hannover, de 33 años, y su esposa, Ekaterina Malysheva, de 30, celebraron su enlace en la iglesia Marktkirche de Hannover, capital de Baja Sajonia (norte), en presencia de numerosas personalidades del espectáculo y miembros de familias aristócratas de toda Europa.

El novio estuvo acompañado de los miembros de su familia: el príncipe Christian, su hermanastra, la princesa Alexandra, fruto del matrimonio de su padre con la princesa Carolina de Mónaco. Los otros hijos de Carolina, Charlotte, Pierre y Andrea Casiraghi, también asistieron al matrimonio.

La boda se celebró a pesar de un conflicto familiar. Al padre y tocayo del novio, Ernesto Augusto de Hannover, de 63 años, jefe de la dinastía alemana, le preocupa que este matrimonio pueda poner en peligro el futuro del patrimonio que la familia posee en Alemania, sobre todo tierras y bosques en Baja Sajonia.

“Sigo esperando que mi hijo acabará pensando en el interés superior de nuestra familia y cediendo, estoy dispuesto a la conversación y a la reconciliación“, declaró al diario alemán Handelsblatt antes del matrimonio este primo lejano de la reina de Inglaterra.

Tras la ceremonia religiosa se organizó una recepción privada para unos 600 invitados en la galería principal del castillo de Marienburg, feudo de la dinastía.

La novia, con una diadema como tocado, lució con un vestido blanco de inspiración muy clásica con bordados de perlas, diseñado por su colega libanesa Sandra Mansur.

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