Jesús Vázquez: “Sufrí acoso de los once a los quince años y al final se sale adelante”

ISRA ÁLVAREZ

  • La Fiscalía de Menores prohibió la emisión de ‘Proyecto Bullying’, que ahora se ha vuelto a editar para poder ver la luz y denunciar el acoso.
  • Jesús Vázquez está al frente de este proyecto en el que hace de conductor y narrador, además de contacto con las víctimas y sus familias.
  • Teléfono contra el acoso escolar: 900 018 018 es gratuito y no aparece en la factura.

Jesús Vázquez

Tras la prohibición de emitir Proyecto Bullying (martes; 22.30 h en Cuatro) por parte de la Fiscalía de Menores y gracias a su empeño, Jesús Vázquez ha logrado que vea la luz este proyecto que pretende visibilizar el problema del acoso escolar.

¿Qué han cambiado de la primera versión de ‘Proyecto Bullying’ a la de ahora?
Siguiendo las instrucciones que nos marcó la Fiscalía de Menores hemos vuelto a editar el programa. Hemos quitado algunas imágenes y con mucho ingenio y mucha tecnología hemos conseguido disimular escenas, distorsionarlas y difuminarlas hasta que es imposible que haya problemas al emitirlo.

¿Ha variado su papel en el formato?
La esencia del programa es la misma, esto ha supuesto un doble esfuerzo, pero el formato es igual, sólo que yo he tenido que hacer de narrador de algunas partes del programa que hemos tenido que eliminar, para que el espectador las entienda, explicando lo que pasa en esas imágenes que no se pueden emitir.

¿Cómo es ese formato?
Es un formato que viene de Holanda y que trata un tema que hay que poner encima de la mesa y sobre el que tiene que haber un debate social. Es terrible lo que está pasando, con medidas para contenerlo que han sido insuficientes.

¿Cómo empieza todo?
Un niño o niña que está sufriendo acoso escolar nos pide que le ayudemos. Nos reunimos con su familia y les proponemos lo que creemos que es la única forma de comprobar, de demostrar que lo que el niño o niña está contando es verdad, que es grabar con una pequeña cámara oculta en la mochila su vida y su día a día en el colegio. Es la única forma de conseguir una prueba real y evidente de lo que está pasando para sus propios padres, los profesores, los directores de los colegios e incluso las autoridades. Esas imágenes las editamos ya la primera vez con mucho cuidado para que no se reconociera ninguna cara, ninguna voz, ni siquiera el colegio.

 ¿Le pareció entonces injusta la decisión de la Fiscalía?
Yo acepto las decisiones de la Fiscalía, pero creo honestamente y desde el corazón que nunca se hizo este programa buscando morbo ni sensacionalismo ni por supuesto poniendo en peligro la integridad de ningún menor, ni de las víctimas, ni de los supuestos acosadores. No está en mi espíritu y en mi carrera nunca he hecho programas sensacionalistas ni de morbo. Yo no trabajo para eso. Lo que queríamos era ayudar niños desvalidos, desprotegidos, que en algunos casos ya habían denunciado y habían pedido amparo y no se les había dado.

El primer paso para solucionar este problema es sacarlo a la luz, ¿no?
Esa era nuestra intención. Quizá debería seguir el mismo camino que con la violencia de género hace 25 años, lo primero que hay que hacer para resolver un problema es reconocer que existe. No pueden seguir los colegios diciendo que en sus centros no se hace bullying, no puede seguir cada comunidad autónoma teniendo un protocolo diferente de actuación y que ninguno funcione bien, hay que sentarse, hablar con expertos…

Hay sitios donde nos llevan ventaja…
En Noruega se empezó a hablar de esto en el año 82 y ahora tienen un protocolo muy estudiado que se llama Zero, por tolerancia cero contra el acoso. En muchos países hay fórmulas eficaces porque sus Gobiernos se han implicado. Ahora aquí el Ministerio de Educación ha puesto un teléfono contra el acoso. Ojalá funcione muy bien.

En el programa no se buscan culpables…
No es el espíritu del programa. Nos hemos basado en lo que en otros países llaman la intervención universal (como con la campaña Se buscan valientes) que busca que el grupo, en entorno, actúe, que apoyen a la víctima, que se reste fuerza al agresor. Que se reaccione en contra del acoso y a favor de la víctima.

¿Cómo se refleja eso en el programa?
Una vez que tenemos las imágenes se las enseñamos primero a los padres, que es un momento muy duro, el más complicado del programa, en el que ellos ven en imágenes lo que su hijo les ha contado con palabras. Después de eso empieza un largo y difícil camino en el que intentamos, y digo eso porque no casi nunca ha sido posible, reunirnos con profesores, directores o responsables de los centros. Ahí empiezan los problemas, las zancadillas, los portazos, el colgarte el teléfono… porque no quieren verlo. Les decíamos que íbamos sin cámaras, sin nada, sólo para que vieran lo que estaba pasando en sus clases, pero ni así.

Respondieron mejor los compañeros…
En algunos casos, sin utilizar el colegio, conseguimos reunir a compañeros de clase de la víctima para ver con ellos las imágenes, lo que es un momento maravilloso porque la inmensa mayoría de los chavales no son acosadores, son espectadores pasivos, muchas veces por miedo. Cuando ven las imágenes se dan cuenta de lo que vive su compañero o compañera y reaccionan de formas maravillosas. Es una pena que hayamos tenido que eliminar partes de ese momento entrañable, valiente, en el que apoyan a su compañero.

¿Qué es lo peor que ha visto en esas imágenes?
He visto cosas bastante duras que ni siquiera se iban a mostrar en el primer montaje, porque era violencia explícita, golpes… y también había algo que a mí me sobrecogió muchísimo que era un caso de acoso en el aula, con el docente dentro. Estoy convencido de que se estaba dando cuenta de lo que pasaba y lo estaba consintiendo, siguió dando la clase. Eso me escandalizó muchísimo. Me daban ganas de ir a denunciarlo yo personalmente.

 ¿Se le revolvieron recuerdos viendo esas cosas?
Inevitablemente, porque yo soy uno de tantos niños que sufrieron acoso… El acoso está más extendido de lo que creemos, las cifras bailan entre uno de cada cuatro o cinco niños víctimas de Bullying.

¿Cuál fue su caso?
Sufrí acoso en esa edad crítica de entre los once y los catorce o quince. Es inevitable que cuando ves cómo se lo hacen a otros te acuerdes. El patrón del acoso se repite casi calcado.

¿Cómo lo superó?
Todavía está por ver si lo he superado. Hay algo que se te queda como una muesca en el corazón. Porque el corazón de un niño es algo muy puro y cuando sufre un daño grande la cicatriz se queda para siempre.
Pero se sale adelante, se supera, se cura y se puede tener una vida maravillosa. De hecho, en la mayoría de los casos las víctimas consiguen salir adelante más que el perfil clásico de acosador, que puede terminar como un inadaptado social, como una persona agresiva y violenta y no suele tener un buen recorrido personal, sentimental o profesional. Al final los grandes fracasados son los acosadores.

¿Vamos a verle en otro proyecto de Mediaset?
La Voz Kids está casi lista para salir y hay un par de proyectos más ahí, pero hasta que el jefe no da luz verde no se puede decir nada. Hay uno que está ya muy preproducido y tenemos mucha ilusión por hacerlo. Sólo falta el OK.

¿Alguna pista más?
Es entretenimiento y no es una primera ni una segunda edición… ya lo hice antes. Sin dar nombres, ¿eh? (Risas)





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