Carlos Santos: “En las comedias los personajes tienen que sufrir para que nos riamos”

ISRA ÁLVAREZ

  • Carlos Santos pasa por un proceso de cuatro horas de caracterización, con prótesis desde los ojos incluida, para convertirse en Avelina en ‘Ella es tu padre”.
  • El actor hace un doble papel en esta comedia de Telecinco que habla de un padre que se convierte en profesora para poder ver a sus hijos.

Carlos Santos

El actor Carlos Santos protagoniza la comedia Ella es tu padre, (lunes a las 22.40 h) en la que hace un doble papel: Sergio, un padre rockero y desordenado que pierde la custodia de sus hijos y el de Avelina, una profesora tierna y algo loca que se encarga de la educación de esos mismos niños. Santos pasa por largos procesos de maquillaje y trasnsformación para meterse en la piel de Avelina.

¿Cómo es el proceso de caracterización?
Pues la cosa comienza con algunos madrugones de cuatro o cinco de la mañana. Después vienen unas cuatro horas de maquillaje sentado en una silla. Primero me preparan la piel, luego me pegan la prótesis, que va de debajo del párpado al pecho, incluidos nariz y labios. Eso es lo más laborioso. Luego se maquilla la prótesis y el resto de la piel. Peluca, peinado… y luego me pongo un mono con rellenos para el cuerpo.

Su familia le dijo que caracterizado se parecía a su tía Ana…
Les enseñé fotos y pequeños vídeos que había grabado yo y también vinieron a algunas grabaciones del piloto. Mis sobrinos pequeños alucinaron. Y al final todos me sacaron parecidos con mi tía y con mi abuela.

¿Eso era un piropo hacia su tía?
Sí, por supuesto. Me parezco a ella y eso que no es una tía carnal. También me parezco mucho a mi abuela, que fue la que me crió y Avelina tiene muchas cosas suyas.

¿Ha probado el disfraz en la calle?
Lo probamos nosotros mismos durante el rodaje del capítulo uno. Hay cosas que están grabadas casi sin avisar y sin extras. Me acuerdo de un señor que se tropezó conmigo en la calle, me rozó una teta y me pidió perdón. Un día estábamos grabando cerca de la calle Pez y antes de cambiarme vi que fuera del Teatro Alfil estaba un técnico con el que había estado durante muchas funciones y le saludé y me devolvió el saludo por cortesía. Me acerqué y me dijo “discúlpeme, pero ahora mismo no caigo”. Casi se atraganta con la coca-cola cuando le dije que era Carlos.

¿Tanto cambia caracterizado?
Hasta los directores me han confesado que me hablan diferente cuando me transformo en Avelina.

 ¿Qué ha aprendido siendo una señora?
Más que una señora, siendo una mujer. Muchas cosas que tienen que ver con lo que pasa en la serie, con lo que Sergio aprende de Avelina. He intuido muchas cosas del universo femenino.

¿Y de cuestiones prácticas?
Pues la mayoría de veces cuando llega el ayudante de vestuario yo ya me he puesto mi sujetador, me he subido mi falda… Y abrocharse una falda por detrás parece sencillo pero requiere su práctica.

Los pechos de Avelina han sido sobados por la mitad de los personajes…
Sí, es una 120 y costó encontrar sujetadores de esa talla. Y me las han tocado todos los personajes, pero también todo el equipo, actores, directores, técnicos, microfonistas… es como un deporte.

¿De qué están hechas?
Están rellenos de capullos de lavanda. Eso permite que sean maleables… y huelen a lavanda.

¿Cómo trabajó la voz?
Pues sabía que tenía que aflautarla un poco, pero no la tuve que trabajar, simplemente salió. La forma de hablar salió del personaje y la voz simplemente necesitó suavizarse un poco. Avelina simplemente salió, con sus gestos… estaba ahí. No hay nada premeditado en la composición del personaje. Me miré caracterizado el primer día, me lo creí y salió. En eso tiene todo el mérito el equipo de caracterización y vestuario, sin ellos no me saldría.

Se convierte en ella…
De hecho, hay secuencias en las que estoy vestido de Avelina pero tengo que poner la voz de hombre de Sergio y son las que más me cuestan.

Hay una escena de depilación, ¿usó dobles?
Sí, es un doble. Todo lo demás no, pero en esa sí. Pero fue una cuestión de que ya me había depilado yo (risas). Además, había que adelantar esas secuencias mientras me cambiaban o grabábamos otras cosas.

Avelina hace todo por ver a sus hijos. ¿Hacemos cualquier cosa por un ser querido?
Por nuestros seres queridos yo creo que hacemos menos cosas de las que debiéramos. Damos por sentadas muchas cosas en lo que a la familia, los hijos, la pareja o los padres se refiere. Pensamos que siempre van a estar ahí, y es verdad, pero a veces nos esforzamos más en otras personas que en la propia familia, desgraciadamente.

En el fondo es una historia trágica, pero la serie es una comedia, ¿el humor es la forma de superar las peores situaciones?
Decía Woody Allen que la comedia es igual a tragedia más tiempo. Muy pocas comedias hay en las que no haya un personaje que sufra. En las comedias los personajes tienen que sufrir para que nos riamos, para que nos veamos reflejados. El personaje sufre igual en una comedia y en un drama, pero la diferencia es que en la comedia el personaje tiene una pequeña luz encima que le dice que todo va a salir bien.

Usted comparte el rollo rockero con su personaje…
Sí, la música siempre ha formado parte de mí. Me subí antes a un escenario a tocar y a cantar que a actuar. Hay un grupo de unos amigos míos, un grupo de Murcia que se llama Second y hace poco me subí a cantar con ellos una canción en La Riviera.

Parece que Murcia se ha convertido en un referente para los chistes, ¿cómo lo lleva?
Pues hay algunos que me hacen gracia (risas). No le doy mucha importancia. No se puede ir en plan “de Lepe haced chistes pero de Murcia no”. Hay que saber reírse de uno mismo. Pero eso sí, no hay que confundir costumbres o formas de hablar con ser ignorante. Nuestra forma de hablar es así de bonica.

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