Antonio Resines: “Piensan que vivimos en mansiones y está la gente a verlas venir”

ISRA ÁLVAREZ

  • El veterano actor ha vuelto a la pequeña pantalla con ‘iFamily’, una comedia de La 1 sobre dos hermanos enfrentados y una familia peculiar.
  • Resines habla sobre la profesión de actor y sobre los boicots a películas por declaraciones de alguno de sus  miembros.

Antonio Resines

Antonio Resines vuelve a ponerse tras la barra de un bar en iFamily (La 1; este martes, 22.45 h). Interpreta a un buscavidas en esta “comedia familiar, en algunos momentos gamberra”.

¿Qué es iFamily?
Es una comedia familiar en algunos momentos gamberra, sin ser demasiado transgresora, con todos los elementos para que la historia funcione y sea entretenida. Esperamos que a la gente le hagan gracia las tonterías que hacemos.

¿Cómo es Curro?
Es un tipo que hace actividades más o menos… no es un mafioso, es alguien que simplemente trapichea. Está todo el día preocupado por conseguir dinero donde sea. Y además es el dueño del bar donde los dos hermanos protagonistas se han criado. Él les ha apadrinado de alguna manera.

Usted tiene una larga trayectoria de bares en su carrera…
Pensé que me ibas a decir en mi vida (risas). Sí, también, en las dos cosas, es un sitio que me gusta mucho.

El papel de camarero ya no tendrá ni que prepararlo…
Sí, lo tengo chupado. Aunque aquí soy el dueño, así que sirve otra gente.

¿Qué le parece la vieja máxima de Hitchcock de que no hay que trabajar ni con niños ni con animales?
Los que salen aquí son muy buenos. Una de las niñas, Alicia Chojnowski es directamente una genia y los demás son buenísimos, súper listos.

 No es la primera vez que se rodea de jovenzuelos…
No, ya me pasó en Los Serrano y pasaba lo mismo que aquí, aquellos niños están ahora todos trabajando más de diez años después, porque eran muy buenos.

¿Ha notado una mejoría en la preparación de los actores más jóvenes?
No, lo que hay es gente que siempre ha querido ser actor. Es muy fácil que los niños que son un poco espabilados actúen, porque no tienen ningún pudor, hacen lo que se les ocurre y se lo dicen. Hay gente que con diez o doce años ya te dicen que siempre han querido ser actores.

¿Fue su caso?
No, en absoluto. Yo quería hacer cine, pero no se me ocurrió nunca hacer actor. Pero cuando empecé en el cine nos tocaba hacer un poco de todo, lo mismo producción que dirección y si había que decir alguna frase, se decía. Y empecé así, diciendo frases sueltas y a alguno le haría gracia y seguí haciendo cosas.

La profesión de actor tiene mucho brillo, pero también es muy inestable ¿es así?
Sí, es el rollo de las profesiones liberales, que te contratan o no te contratan. Y a la parte del brillo accede muy poca gente. Lo normal en esta profesión es estar en paro. Y luego hay un grupo muy pequeño de tías y de tíos que tienen más continuidad. A veces va por rachas. Hay quien se piensa que vivimos todos en mansiones y está la gente a verlas venir.

¿Qué le gustó del proyecto de iFamily?
Que no tenía que trabajar con niños… pero me equivoqué. Ahora en serio, me gustó que era una comedia, porque se echan de medios. A mí no me gusta hacer dramas en televisión, porque es un esfuerzo diario brutal. Si te cae una historia realista, o costumbrista, divertida, pues lo prefiero.

¿Y como espectador también lo prefiere?
Sí. Francamente. Luego hay obras maestras que te da un poco el género, no sé, como Los Soprano. Pero para hacerlas prefiero meterme en cosas de comedia.

¿Las nuevas plataformas de TV online van a hacer competencia a la tele convencional?
No lo tengo yo tan claro. Es otro tipo de público. Quizá la gente más joven si se vaya yendo hacia eso, pero hay una población cautiva que es muy difícil que deje la tele de siempre. Pero en cuatro o cinco años todo el mundo hará su televisión a la carta. Hoy en día con toda la variedad que hay casi el 70% de la audiencia se la llevan las generalistas.

 ¿Qué le ha parecido lo que ha pasado con el boicot al Guardián Invisible por las declaraciones de Miren Gaztañaga?
Me parece muy mal. No tiene nada que ver. A mí las declaraciones de esta chica me parecen desafortunadas pero de esos barros vienen estos lodos. Si educas a la gente en estar en contra de otros un día te preguntan y estás en contra de los otros.

Algo parecido pasó con La reina de España…
Lo nuestro no tuvo nada que ver con eso, fueron unas declaraciones de Fernando, que se disculpó al día siguiente, que no se entendieron. Y nuestro boicot fue brutal. La pena es que es una película, que costó mucho esfuerzo, mucho tiempo y mucho dinero, y no del Estado, que quede claro, particular. Y es una pena porque es una película que objetivamente era buena.

Y pagan justos por pecadores…
No se puede atacar desorbitadamente a una persona que dice algo con lo que no estás de acuerdo porque los que estén alrededor de esa persona no tienen la culpa. Dicen “no vayáis a ver la película en la que sale esta chica”. ¿Y el resto que ha hecho la película qué pasa?.

¿Es desmesurado el poder de las redes?
Lo es. Antes podía haber gente que no fuera a ver determinado tipo de cosas, pero la potencia que tienen las redes es brutal. Sí, desmesurado.

¿Las series son el nuevo cine?
En el caso de las series que tienen el tiempo y los medios suficientes para grabar puede ser. Lo que pasa es que el caso de España es especial, aquí estamos haciendo 70 u 80 minutos en 5 o 6 días, lo que no es ninguna broma. Una serie de EE UU de las misma características puede costar unas 10 veces más.

¿Se acuerda de su primera frase como actor?
Mi primera aparición fue en un cortometraje y no tenía frase, salía con la hermana de Ana Belén. Me acuerdo porque estoy escribiendo un libro que se llama Pa’ habernos matao, que es una biografía sobre mí, que soy una persona importantísima (risas).
La primera frase, la que se quedó todo el mundo, en Ópera Prima, “como los conquistadores, macho, esta tierra es mía, esta chica es mía”, una gilipollez como otra cualquiera.

¿Antes había más libertad para lo políticamente incorrecto?
Sí, pero ten en cuenta que salíamos de una dictadura de 40 años y se abrió la mano muchísimo. Hay cosas que se sacan de quicio. Una cosa es ser políticamente correcto y otra que no se puedan ni decir según que palabras. En eso hemos copiado a los americanos, pero mal. Lo primero es la libertad de expresión. Si después has cometido alguna falta o has dicho algo que era mentira, están los tribunales para eso.





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